El papel de la terapia de grupo en la recuperación

Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026

Hoy día no se concibe el tratamiento de las adicciones sin el empleo de la terapia de grupo. Es, por mucho, la más utilizada y la más efectiva. No son pocos los estudios que permiten sostener estas afirmaciones. Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos no es SI la terapia de grupo es efectiva, sino POR QUÉ lo es.

En primer lugar, no se trata de una alternativa más económica a las sesiones individuales. El grupo es mucho más que la suma de aquellos que lo integran y tiene sus propias leyes y procesos. En primer lugar, el grupo se convierte en un espacio seguro donde el paciente encuentra otras personas que comparten su mismo problema.

En el tratamiento de las adicciones el paciente descubre que no está solo y comienza a romper el estigma de las adicciones. Muchas personas, por suerte cada vez menos, consideran las adicciones más como un vicio que como una enfermedad, incluyendo al propio paciente. Es más fácil romper este estigma en el contexto de un grupo de iguales, facilitado por un profesional. Es el mismo camino que recorren los familiares.

En segundo lugar, reconocer el propio malestar y vulnerabilidad ante otras personas provee alivio y predispone al cambio. También el grupo se convierte en un pequeño “entorno controlado” donde el paciente manifiesta, identifica y gestiona, con la ayuda del terapeuta, sus propios conflictos y defectos de carácter.

En la terapia de grupo no se emiten juicios. Las personas exponen libremente lo que sienten o piensan liberadas de la presión de sentirse juzgadas o del qué dirán. Es un entorno ideal para comenzar a reconocer y cambiar aquellos patrones de conducta que perpetúan el problema.

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