Meditación terapéutica
Práctica diaria guiada durante el ingreso para entrenar calma, atención y gestión de emociones.
Meditar no es “poner la mente en blanco”: es aprender a observar pensamientos y emociones sin actuar por impulso. En el Centro de Ingreso incorporamos una práctica diaria sencilla y guiada que ayuda a reducir reactividad, tolerar la incomodidad y mejorar el autocontrol. Se integra con el resto del tratamiento para apoyar la prevención de recaídas.
Beneficios principales
- Mejor gestión de ansiedad, impulsividad y cambios de ánimo.
- Herramientas para afrontar las emociones sin recurrir al consumo.
- Mejora de sueño, concentración y sensación de calma.
- Aumento de consciencia emocional y capacidad de pausa.
- Hábito saludable que puede mantenerse tras el alta.
¿Para quién es?
Pacientes ingresados, con o sin experiencia previa. Se adapta al nivel de cada persona y a momentos de mayor inquietud o malestar.
Cómo trabajamos
1
Inicio simple
Respiración y atención al cuerpo, pocos minutos y sin exigencias.
2
Entrenamiento progresivo
Mindfulness para pensamientos, emociones y craving.
3
Aplicación al día a día
Cómo usar la práctica en momentos de estrés y riesgo.
Preguntas frecuentes
¿Y si me cuesta concentrarme?
Es normal. Empezamos con prácticas cortas y guiadas, y avanzamos poco a poco.
¿Para qué sirve la meditación dentro del tratamiento?
Se utiliza como una herramienta terapéutica para mejorar la atención, reducir la ansiedad y favorecer la regulación emocional, ayudando al paciente a gestionar impulsos y estados de malestar de forma más consciente.
¿Cómo se integra la meditación en el día a día del tratamiento?
La práctica forma parte de la rutina diaria del programa terapéutico y se adapta al momento clínico de cada paciente, priorizando la constancia y la utilidad terapéutica sobre la duración.
¿Puedo seguir practicando tras el alta?
Sí. Te ayudamos a llevarte una práctica sencilla para mantenerla en tu día a día.
