Trastorno por atracón: diagnóstico y relación con la restricción alimentaria

Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026

¿Qué es un atracón?

Un atracón se caracteriza por dos elementos fundamentales. El primero es la ingestión de alimentos durante un intervalo de tiempo (ej. 2h) de una cantidad de alimentos claramente superior a la que sería ingerida por una persona media en circunstancias similares. El segundo está dado por la sensación de pérdida de control sobre lo que se ingiere (no poder parar).

Obviamente este trastorno se caracteriza por episodios recurrentes de atracones. Un atracón semanal (como promedio) durante los tres meses precedentes es un criterio suficiente para su diagnóstico. También lo es el malestar intenso que producen. La gravedad se diagnostica atendiendo a la frecuencia semanal de atracones: 1-3 leve; 4-7 moderado; 8-13 grave y ≥ 14 extremo.

Desde un punto de vista teórico, el trastorno de atracones ha sufrido bastantes cambios en su paso del DSM-IV TR al DSM-V. Pasa de ser un trastorno no especificado en estudio a ser un trastorno oficial. También cambia su nombre en español de trastorno por atracón a trastorno de atracones (aunque su nombre en inglés se mantiene igual).

¿Cómo se diagnostica este trastorno?

En primer lugar, es importante señalar que su diagnostico solo puede ser realizado por el personal de salud debidamente acreditado para ello, por lo que en este post solo haré referencia a un grupo de criterios diagnósticos. Sirvan los mismos para animar a aquel que tenga dudas, a consultar a un especialista.

Para diagnosticar el trastorno de atracones, deben estar presentes tres o más de los siguientes hechos: comer mucho más de lo normal; comer hasta sentirse desagradablemente lleno; comer grandes cantidades de alimentos cuando la persona no se siente físicamente hambrienta; comer solo debido a la vergüenza que se siente por la cantidad que se ingiere y, luego de finalizar, sentirse disgustado con uno mismo, deprimido o avergonzado.

¿Puede ser el atracón considerado una conducta adicción?

Su solapamiento con las adicciones ha sido propuesto en algunos estudios, dado que tienen mecanismos comunes que trataré de resumir. Ambos trastornos comparten una elevada respuesta ante los estímulos que lo activan y la alta probabilidad de consumir compulsivamente para calmar el ansia (craving) que dichos estímulos producen.

Presentación de la Clínica Recal en vídeo

Clínica Recal: especialistas en desintoxicación y recuperación de adicciones.

¡Contáctanos, para superar tus adicciones!

Por otro lado, el ansia puede ser activada por emociones negativas, que se gestionan mediante el consumo compulsivo. Por último, la impulsividad presente en ambos casos es un factor clave tanto en el consumo habitual como en las recaídas.

Estudios realizados usando la Escala de Adicción a la Comida de Yale han hallado que más de la mitad de los pacientes obesos con trastorno por atracón cumplen los criterios para ser diagnosticados como adictos a la comida. Es por ello que se ha sugerido que la adicción a la comida es una forma más severa del trastorno de atracones.

En España, según los resultados de un estudio publicado en 2014 en la revista European Eating Disorders Review con el título Food Addiction in a Spanish Sample of Eating Disorder, la cifra de pacientes con trastorno de atracones que puede ser diagnosticados como adictos a la comida ronda el 80%.

¿Pueden la restricción y acceso a los alimentos detonar atracones?

Hace algunos años conduje un estudio que pretendía evaluar las conductas alimentarias en Italia y Cuba. El estudio fue titulado Eating Behaviors in Cuban adults y publicado en 2016 en Frontiers in Psychology.

La idea era determinar posibles diferencias entre aquellas personas que viven en un país desarrollado con elevada disponibilidad de alimentos y facilidades para adquirirlos y las que viven en un país en desarrollo con casi 60 años de racionamiento de alimentos.

Los resultados revelaron puntuaciones mayores en la Escala de Atracones, la respuesta a la recompensa y conductas restrictivas en los participantes italianos. Por otro lado, los cubanos tendían a experimentar más ansias por la comida y suprimir en mayor medida los pensamientos relacionados con el tema. Obviamente, la poca disponibilidad de alimentos podría hacer que las personas no se restrinjan cuando se da la oportunidad de comer aquello que se desea.

¡Infórmate ahora, para superar tus adicciones!

Clínica Recal: especialistas en desintoxicación y recuperación de adicciones.

Contáctanos:

Ello permite sugerir que la elevada disponibilidad de alimentos apetecibles, así como la facilidad para adquirirlos puede ser un detonante de los atracones. Sobre todo, en personas con alta impulsividad y mayor respuesta a la recompensa que, a su vez, usan la restricción como mecanismo de control. En fin, la solución no pasa por la restricción ni las dietas que prometen resultados milagrosos, sino por un cambio de enfoque en la relación que se establece con la comida.

¡Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

Scroll al inicio