Fortalezas del carácter y recuperación de adicciones

Artículo revisado y actualizado en octubre de 2026

En este post me gustaría hacer referencia a las fortalezas del carácter más relacionadas con la recuperación de las adicciones. Por fortalezas del carácter o fortalezas personales haré referencia a las 24 propuestas por Christopher Peterson y Martin Seligman en su Manual de Virtudes y Fortalezas Personales.

Valentía, coraje, apertura de mente, curiosidad, persistencia, equidad, justicia, liderazgo, moderación, prudencia o sentido del humor, pueden ser algunas con las que solemos calificar a otros o a nosotros mismos.

Al analizarlas, podemos concluir que las mismas se encuentran en la dimensión espiritual. Es el desarrollo de estos valores los que realmente alejan al adicto del consumo. Si la recuperación se enfoca en sostener la abstinencia, solamente aprentando puños y dientes, está condenada al fracaso.

Entonces, cuáles son virtudes o fortalezas personales que favorecen la recuperación. Una reciente revisión sistemática publicada en The Qualitative Report, encontró 57 artículos científicos arbitrados sobre este tema (entre 2480 referencias).

Mediante un análisis cualitativo de contenido, su autora reveló que las virtudes propuestas desde la psicología positiva, con mayor relevancia para la recuperación de adicciones fueron las que se muestran debajo. Resalto en negrita las que mayor presencia tuvieron en la literatura revisada.

  1. Perspectiva o sabiduría: capacidad de adquirir y aplicar los conocimientos con perspectiva y buen juicio.

  2. Integridad: Sinceridad con uno mismo y coherencia ética. Ser honesto y asumir la responsabilidad de los propios sentimientos y acciones emprendidas.

  3. Vitalidad: Afrontar la vida con entusiasmo y energía. Hacer las cosas con convicción y dando todo de uno mismo. Vivir la vida como una apasionante aventura, sintiéndose vivo y activo.

  4. Humildad/Modestia: Dejar que sean los demás los que hablen de uno mismo, no buscar ser el centro de atención y no creerse más especial que los demás.

  5. Perdón y compasión: Capacidad de perdonar a aquellas personas que han actuado mal, dándoles una segunda oportunidad, no siendo vengativo ni rencoroso

  6. Amabilidad: Realizar buenas acciones y favores para los demás, ayudar y cuidar a otras personas.

  7. Amor: Capacidad de amar y ser amado. Tener importantes y valiosas relaciones con otras personas, en particular con aquellas en las que el afecto y el cuidado son mutuos (amigos, familia, compañeros). Sentirse cercano y apegado a otras personas.

  8. Esperanza: Esperar lo mejor para el futuro y trabajar para conseguirlo. Creer que un buen futuro es algo que está en nuestras manos conseguir.

  9. Auto-regulación: Es un concepto mayor que auto-control o fuerza de voluntad (proceso intrínseco). En este sentido, también implica un proceso extrínseco y no siempre consciente, para gestionar nuestras emociones, pensamientos y conducta.

  10. Espiritualidad: Pensar que existe un propósito o un significado universal en las cosas que ocurren en el mundo y en la propia existencia. Creer que existe algo superior que da forma a determina nuestra conducta y nos protege.

    Debo resaltar que, de los 53 artículos científicos revisados, 22 correspondieron al análisis del modelo de los 12 Pasos. En este sentido, la autora señala que cada uno de los 12 pasos se corresponden con una o más de las fortalezas del carácter que figuran en la lista de Valores en Acción.

    También resulta importante la conexión con los principios religiosos, en los que muchos pacientes han sido educados. En otro artículo, publicado en el Journal of Spirituality in Mental Heatlh, la misma autora sugiere que la práctica contemplativa cristiana tiene el potencial de reducir el consumo de alcohol.

    Ello puede ocurrir debido al desarrollo de la autoconciencia, la autorregulación y la humildad. De manera similar, en la Fundación Recal se ofrece a los pacientes la posibilidad de asistir a misa los jueves, en la Universidad Francisco de Vitoria. Muchos de nuestros pacientes reportan vivencias positivas tras asistir a las misas. Refieren que vuelven a conectar con los principios y valores espirituales de los que se habían alejado, debido al consumo de sustancias.

    Re-Conectar

En Drugs and Alcohol Today fue publicado un interesante estudio piloto, que tiene como objetivo facilitar el acceso y el compromiso con las comunidades de recuperación, a poblaciones vulnerables. Se trata de la implementación de un proyecto, denominado REC-CONNECT (recovery connections), que identifica y aprovecha los miembros en recuperación de la comunidad para apoyar a los que inician el camino.

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En este sentido, los miembros de las distintas confraternidades que siguen los 12 Pasos pueden ser un elemento de soporte para llevar a cabo estos programas. Otro trabajo que resalta el rol del apoyo social y específicamente, el de las distintas figuras de referencia el padrino o la madrina, fue publicado en el International Social Work.

Al tratarse de un programa que profundiza en la dimensión espiritual, el padrino o la madrina se convierten en la fuente primaria de apoyo emocional y asesoría psicológica para otros adictos en recuperación. Son personas que, de manera desinteresada, comparte su experiencia y guía a otros en el desarrollo de los 12 pasos. A su vez, continúan su propio trabajo con los pasos, bajo la supervisión de su padrino o madrina.

Nada queda al azar y a la vez que ayuda a otros, el adicto en recuperación se ayuda a sí mismo, tejiendo redes cada vez más amplias que le permitan supervisar su propio proceso. Humildad, receptividad y buena voluntad son valores que va desarrollando en este camino.

Perdonarse a uno mismo

Dentro de la dimensión del perdón y la compasión, una revisión publicada en Alcoholism Treatment Quaterly resalta que la capacidad de perdonarse a uno mismo resulta un factor crítico en la recuperación de las adicciones. En nuestro idioma, la palabra auto-compasión usualmente tiene una connotación negativa, aunque haga referencia a la capacidad de ser compasivos con nosotros mismos.

Considero que el significado positivo del término auto-compasión, podría quedar resumido en la capacidad de perdonarse a uno mismo, como un verdadero antídoto para gestionar las consecuencias negativas de la enfermedad.

No se trata, obviamente, de justificar todos los actos que se comenten en consumo con la enfermedad, como hacen muchos adictos en activo. Un ejemplo muy común es “por culpa de mi enfermedad”. Una frase de recuperación que acepta la enfermedad, pero no la usa como excusa, podría ser la siguiente: “no soy culpables de mi enfermedad, pero sí responsable de mi recuperación”.

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Amor y Servicio

Conectar con un poder superior y ayudar a otras personas se consideran elementos clave para consolidar la recuperación. En la revista Alcoholism Treatment Quaterly, fueron publicados los resultados de un estudio,que se define como el primero en explorar la relación entre la combinación específica de ambos valores espirituales.

En el mismo se exploró la relación entre la ayuda a los otros y la conexión con una fuente de amor divino, con la reducción de actos criminales, la sobriedad y el desarrollo del carácter en los adolescentes evaluados. El estudio fue llevado con 195 adolescentes entre 14-18 años, que ingresaron para recibir tratamiento y estaban condicionados por una orden judicial. Los pacientes ingresaron en un centro como residentes, donde recibían una media de 20 horas semanales de terapia.

La terapia incluía grupos con enfoque de género, grupos de familia, terapias individuales, psicoeducación y prevención de recaídas. También asistían también a tres grupos semanales de AA. Los adolescentes recibían esta intervención durante un mes y un seguimiento durante seis meses posteriores a la intervención. Debo aclarar que fueron excluidos del estudio pacientes con riesgo de conducta suicida u homicida.

Los resultados de la intervención fueron analizados tomando en cuenta un grupo de variables. Se evaluó la abstinencia, como el reporte de los días sin consumir. También fue corroborada por test de consumo de sustancias que se realizaban de forma sistemática. De igual manera, el efecto del tratamiento sobre la humildad y el liderazgo fue tomado en cuenta. Finalmente, la participación en actividades criminales con poca consideración por la propiedad de otras personas también fue considerada como un indicador de defecto del carácter.

Como predictores de estos resultados fueron establecidas dos variables: el servicio a otros y el amor divino. Ambas tomadas de ítems o factores de instrumentos validados para la evaluación psicológica. Debo resaltar que las puntuaciones obtenidas por los adolescentes en ambas variables antes de iniciar el tratamiento eran sumamente bajas.

Al finalizar los seis meses de seguimiento los cambios fueron muy positivos en las variables de resultado. Solamente el 25% de la muestra se había visto involucrado en actos criminales y menos del 5% había consumido sustancias. Los cambios en virtudes como humildad y liderazgo fueron muy escasos. Sin embargo, los elevados valores en servicio y amor divino obtenidos durante el tratamiento se asociaron a los resultados más positivos obtenidos por los adolescentes en el estudio.

Los elevados valores de servicio fueron positivamente asociados con los días en abstinencia y la reducción del riesgo de cometer actos criminales. Por otro lado, la interacción de elevadas puntuaciones en servicio y la experiencia del amor divino potenciaban aun más estos resultados. Un 63% de los adolescentes con bajas puntuaciones en ambas virtudes reincidieron en actos criminales, mientras que solamente el 7% de los que mostraron puntuaciones altas lo hicieron.

En definitiva, los resultados del estudio fueron sumamente positivos para el 75% de los adolescentes que participaron y los mismos se encuentran fuertemente relacionados con los valores espirituales de la practica del servicio a los otros y la experiencia de recibir amor divino, a través de la conexión establecida con un poder superior.

A lo largo de este post, he intentado ilustrar el valor del desarrollo de un grupo de virtudes y fortalezas del carácter para la recuperación de adicciones. Aprender a vivir sin consumir, significa desarrollar el potencial del adicto en recuperación. Por tanto, conectar con la dimensión espiritual del ser humano no puede ser pasado por alto en este empeño.

¡Feliz Semana!

Boris C. Rodríguez Martín, PhD

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