Duración del tratamiento residencial: 28 y 90 días

Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026

Nuestro centro tiene un régimen de tratamiento residencial con una duración media o mínima de 90 días. Existen dos buenas razones que explican por qué debería ser esta y no otra menor, la duración de un tratamiento residencial.

La primera de ellas está relacionada con los síntomas de abstinencia. Se trata de un grupo de síntomas que son muy incómodos para el paciente y que solo desaparecen al consumir. Resistir los síntomas de abstinencia no es una tarea fácil y prácticamente está condenada al fracaso si no se recibe ayuda.

La abstinencia tiene un componente fisiológico, que es el de mayor intensidad y otro psicológico, menos intenso, pero de mayor permanencia en el tiempo. Se estima que vencer los síntomas detonados por el componente psicológico puede tomar un tiempo mínimo de 90 días. Muchas recaídas ocurren asociadas al mismo, una vez que los indicadores de dependencia fisiológica han desaparecido.

Otra razón de peso está en los datos de un estudio que analizó el seguimiento de personas que asistieron a grupos de ayuda mutua durante un año. Los resultados de la abstinencia mostraron una relación con la participación en grupos de ayuda mutua durante casi todos los meses del primer año, a excepción del tercero.

Es decir, en los dos primeros meses y a partir del cuarto, la abstinencia se relaciona con la participación en los grupos, pero no ocurre así durante el tercero. Este dato resulta muy importante para que los terapeutas estén alertas en este período de tiempo, dado que un número importante de recaídas ocurre al aproximarse el límite de los 90 días.

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