Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026
“Recuperarse es mucho más que dejar de consumir, es cambiar actos, hábitos y actitudes”. ¿Cuántas veces habré escuchado esta frase? ¿Qué significado encierra? ¿Cómo se convierte en acciones prácticas en la vida cotidiana de muchos adictos en recuperación? Estas son algunas de las preguntas que me hago, cuando observo que muchas personas que buscan ayuda para sus problemas de adicción o los de sus familiares en activo focalizan la solución del problema en el “dejar de consumir” y luego en el “mantenerse sin consumir”.
Dejar de consumir y mantenerse abstinente son dos metas importantes en el camino de la recuperación, pero no pueden ser las únicas. En un post precedente analizaba la fuerza que tienen determinados pensamientos, de los que podemos huir pero no escondernos. En el mismo esbozaba la idea de que no podemos focalizar la recuperación solamente en estos dos principios porque podrían tener efectos paradójicos. Ello quiere decir que una persona que se proponga no hacer algo podría terminar haciéndolo.
Hace muchos años, cuando atendía a niños y sus familiares, me encontraba todos tenían muy claro las cosas que no se podían hacer en casa o la conducta que se debía erradicar; pero no existía tanta claridad cuando les preguntaba sobre qué era lo que el niño podía hacer y en qué contexto, o qué conducta alternativa proponían para sustituir la que no deseaban. En el camino de la recuperación pasa algo similar, existe claridad con respecto a lo que se debe evitar, pero no sucede lo mismo con aquello que se debe construir.
No pretendo en este post, brindar una “guía para la recuperación”, pero si brindar elementos (basados en la evidencia) que ayuden a ganar claridad sobre el tema. En este sentido, pretendo ir más allá de analizar el desarrollo de un grupo de virtudes y fortalezas del carácter, sino que me adentraré de lleno en el valor práctico de un grupo de “ejercicios para la felicidad”.
¿Existen “ejercicios para la felicidad”?
Al analizar los resultados de 51 estudios sobre el bienestar de casi 5000 personas, la respuesta podría ser sí. Ello se complementa con los resultados de otros 39 estudios con más de 6000 personas, que muestran que los efectos de estas intervenciones pueden ser sostenibles. ¿Es aplicable este paradigma a la recuperación de adicciones? Esta fue la pregunta que se hicieron un grupo de investigadores del Instituto de Investigaciones sobre Recuperación en la Escuela de Medicina de Harvard.
Estos investigadores pidieron a más de 500 adictos en recuperación que realizaran 5 “ejercicios”, reportando brevemente su cumplimiento. Los resultados fueron publicados en el Journal of Substance Abuse Treatment. Son ejercicios muy simples y se describen a continuación:
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- Ejercicio 1: Tres cosas buenas. Las personas debían identificar tres cosas buenas que les habían sucedido durante el día.
- Ejercicio 2: Disfrutar. Los participantes en el estudio debían reportar dos cosas que habían disfrutado durante el día.
- Ejercicio 3: Experimentando la bondad. En este punto debían describir un acto de bondad del que hubieran sido testigos durante el día.
- Ejercicio 4: Revivir un momento de felicidad. Los participantes debían buscar una foto que capturase un momento de felicidad en sus vidas y describir brevemente ese momento.
- Ejercicio 5: Escribir tres sucesos. El más relevante, el mayor desafío y algo que esperan del día siguiente.
¿Realmente funcionan?
Los resultados del estudio mostraron que luego de realizar estos ejercicios, el reporte de felicidad se incrementaba. Esto es interesante, porque tomaba poco tiempo hacer estos ejercicios (entre 5-10 minutos). Los participantes señalaron que disfrutar, revivir un momento de felicidad y escribir tres sucesos fueron los ejercicios con mayor aporte al incremento de su nivel de bienestar. De hecho, el 94% de los participantes de este grupo declaró su intención de incorporarlos a su rutina diaria.
