Analíticas y controles de sustancias en el tratamiento

Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026

“Confío en ti, pero no en tu enfermedad” es una respuesta que solemos dar al paciente que se siente fuerte y cree que no necesita que le hagan controles de sustancias porque puede controlar su enfermedad. Es una respuesta que aprenden a dar los familiares que acuden a nuestros grupos de familias. Es la respuesta a “por qué debo realizarme controles periódicos de sustancias”.

La realización de controles periódicos de sustancias es un recurso sumamente útil para la prevención de recaídas, sobre todo en las etapas tempranas de la recuperación. En las etapas tempranas de la recuperación de adicciones el peligro de la recaída está más latente que en otras en las que el adicto lleva más tiempo limpio.

Ello ocurre porque aún no identifican plenamente todos sus detonantes y reservas. Contactar con una relación o amistades de consumo, pasar por una calle que le trae recuerdos o un bajón emocional podrían bastar para detonar el consumo. También suele ocurrir que les invada una sensación de invulnerabilidad y retorne la idea de que pueden consumir controladamente.

En ausencia de controles periódicos que lo detecten, nuestra experiencia nos dice que muchas la vergüenza les impide reconocerlo y vuelven a caer en un ciclo autodestructivo. Sin la realización de analíticas periódica, la familia o los profesionales a cargo del caso solo podrían detectar el problema cuando es demasiado obvio, y a veces tarde.

Por último, realizar analíticas con cierta frecuencia y por sorpresa, se convierte en un mecanismo de control externo necesario para el propio paciente. El simple recordatorio de que le pueden hacer una analítica muchas veces inclina la balanza a favor de la abstinencia y la recuperación.

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