Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026
Las benzodiacepinas suelen ser los tranquilizantes de los que más se abusa. Orfildal, Lexatín, Valium, Tranxilium, Trankimazin son los “sospechosos habituales”. Lamentablemente, son nombres demasiado difundidos y conocidos por la población. Su consumo suele incrementarse en personas mayores de 35 años, casadas y con hijos.
No es poca broma, el consumo se inicia sobre los 14 años y se estima que cerca del 3% de la población en España podría reportar un patrón de abuso. Hoy en día este porcentaje podría ser mucho mayor. Más del 10% de las personas que los consumen los suelen adquirir sin receta médica, aunque sea relativamente sencillo obtener una.
Se ha observado que muchas personas que tienden a abusar de las benzodiacepinas también muestran un historial de consumo de otras sustancias. La combinación de estos medicamentos con el alcohol suele ser bastante frecuente. Un estudio publicado en la revista científica Substance Use & Misuse identificó tres perfiles de policonsumo, que guardan estrecha relación con el abuso de tranquilizantes.
La muestra se compuso de más de 1200 personas, que habían abusado de estos medicamentos durante el mes previo. Alrededor del 50% tenía poco riesgo de mostrar un patrón de policonsumo; sin embargo, cerca del 30% los combinaba con alcohol o cannabis y más del 15% con opioides.
