Adicción al móvil: hábitos, dependencia y calidad de vida

Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026

Los avances tecnológicos que ha permitido incorporar servicios de Internet dentro del móvil, ha incrementado sus potencialidades de uso. Muchas personas, especialmente adolescentes y jóvenes no son plenamente conscientes del tiempo que consume su uso y su potencial adictivo.

En esta dirección destacan iniciativas como Levanta la Cabeza, que promueve un uso responsable de la tecnología. De acuerdo a los datos ofrecidos en su Web, el 70% de la población mundial tiene móvil y el acceso a Internet es una realidad para más de 4000 millones de personas.

¿Cuánto tiempo dedicamos al móvil cada día?

Un estudio con casi 2 mil estudiantes universitarios publicado en Computers & Education, ha mostrado que estos pueden pasar diariamente: 97 minutos en Chats; 101 en Facebook; 118 minutos de búsquedas en Internet y 51 minutos conversando. Debo aclarar que muchas de estas tareas se realizan de forma simultánea.

Otro dato que encuentro en la Web de Levanta la Cabeza es que España es el quinto país del mundo con mayor cantidad de horas de navegación a través de un smartphone. Aunque no se puede hacer una suma simple del tiempo empleado en las tareas anteriormente descritas, puede afirmarse que consumen alrededor de 5 horas.

¿Hacen el mismo uso de las redes chicos y chicas?

En este sentido, existen diferencias de género según una revisión publicada en Frontiers in Psychiatry. Se ha observado que las chicas lo suelen utilizar mayormente para visitar redes sociales, mientras que los chicos emplean más tiempo en videojuegos. Los estudios revisados dejan claro que son las chicas las que mayor riesgo tienen de desarrollar un patrón de dependencia.

En este sentido, las chicas lo usan más para socializar tanto de forma directa como indirecta, creando y manteniendo sus relaciones interpersonales y contactos. De hecho, las aplicaciones de texto y mensajería instantánea eran las más descargadas. Lo interesante, es que no debe confundirse el uso del móvil con el uso problemático de Internet, pues en este punto ser mujer es un factor protector.

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¿Qué pasa con los menores?

Otro problema a analizar es la disponibilidad y la edad de inicio. La misma revisión revela que el 30% de los niños de 10 años tenía uno y la cifra subía al 70% al llegar a los 12 años. En España, el 88% de los niños de 10 años pueden acceder a la red a través de un móvil. “Darle un móvil con conexión a un niños sin supervisión, es una negligencia equivalente a dejarle solo en la calle”, es una frase que he escuchado o leído, que ilustra los riesgos de un acceso total de los menores, a todos los servicios que ofrece un móvil.

En este sentido, el mayor tiempo de uso lo tienen los adolescentes entre 11 y 14 años. De hecho, casi el 30% de los mismos han admitido que no lo apagan o que nunca se desconectan. El móvil y, específicamente las aplicaciones que permiten el envío de mensajes al instante, es una forma ideal para estar conectados con sus pares todo el día.

¿Puede generar dependencia como si fuera una droga?

¡Por supuesto! El uso indiscriminado del móvil puede generar dependencia, cumpliendo con todos los criterios para el diagnóstico de una adicción comportamental. En España, según un estudio publicado en Plos|One, se ha estimado que, alrededor del 15% de las personas se encuentran en riesgo de dependencia y el 5% hace un uso del móvil que puede ser considerado como un problema.

De hecho, la validación de una escala para medir el ansia por el móvil,sugiere que la ausencia del móvil puede generar episodios que pueden ser muy similares a los que se observan con las drogas. De hecho, esto es tan evidente que se sostiene con un pequeño análisis: deténgase y piense cuánto tiempo puede pasar sin que necesite revisar el móvil.

¿Qué rasgos de personalidad guardan relación con el uso problemático del móvil?

Desde un punto de vista de la personalidad, un estudio publicado en Personality and Individual Differences revela que la inestabilidad emocional y el materialismo fueron aquellos rasgos que mayor relación guardan con esta adicción.

Sin embargo, la anterior revisión de Frontiers in Psychiatry analiza otros rasgos. Por ejemplo, marcados rasgos de extroversión, neuroticismo y escasa apertura a la experiencia, también resultan importantes predictores de este problema. Estos rasgos se asocian a una elevada posesión y envío de textos que requieren feedback al instante. Otro elemento a considerar es la baja autoestima y la necesidad de agradar. En estos casos, predomina más el contacto directo a través de las llamadas. Por último, para el caso de las personas introvertidas, el uso problemático del móvil se ha asociado a la interacción con otros rasgos como el narcisismo y el neuroticismo.

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Mención aparte merecen la impulsividad, analizada a través de la urgencia. La urgencia, entendida como la dificultad para posponer un impulso, se relaciona con un incremento de las llamadas y duración de las mismas, así como la cantidad de mensajes de texto enviados.

Todos estos rasgos hacen alusión a la incapacidad de las personas de gestionar adecuadamente sus conflictos y emociones que, unido a la tendencia al aislamiento, les lleva a refugiarse y buscar reconocimiento a través de sus posesiones materiales.

¿Existen diferencias generacionales?

También se ha estudiado la relación que han establecido las denominadas generaciones X (nacidos a inicio de los 80’) y Y (nacidos a inicios de los 90’) con el uso del móvil y el desarrollo de diversas alteraciones psicopatológicas. Según los resultados de un estudio publicado en el Journal of Technology in Behavioral Science, el estrés emerge como un importante predictor del uso problemático del móvil en estos individuos.

Una diferencia importante en el estudio previamente citado, es que la generación X mostró una tendencia a establecer interacciones sincrónicas a través del móvil o cara a cara, mientras que la generación Y tendía a hacerlo de forma asincrónica. Ello puede ser un indicador de fobia social, a través de la evitación de un contacto interpersonal en tiempo real con otros individuos. De forma general, los datos de las distintas revisiones sugieren que el uso del móvil decrece con la edad.

Uso del móvil y estilo de vida saludable

Otros problemas psicológicos asociados al uso problemático del móvil suelen ser los trastornos del sueño, el consumo de sustancias. Dentro del eje ansiedad-depresión, los trastornos asociados a la primera pueden estar relacionados con un continuo envío de mensajes de texto, mientras que para aquellos relacionados con la segunda se observa un mayor empleo del tiempo en búsquedas de Internet.

También la sensibilidad materna puede verse afectada. Un estudio realizado en Alemania y publicado en Computers in Human Behavior, analizó el efecto del uso del móvil sobre las interacciones de alrededor de 90 madres con sus hijos menores de 3 años. Los resultados revelaron que la duración del uso del móvil (no la frecuencia con la que se usa) se relaciona negativamente con la sensibilidad materna. Ello quiere decir que, al estar más distraídas, perciben menos las señales de sus hijos y ello también afecta su patrón de respuesta.

En fin, la relación entre el uso problemático del móvil con la salud mental y un estilo de vida saludable tiende a ser inversa. De hecho, un reciente estudio ha establecido una gran relación entre el uso del móvil y el sedentarismo. Aunque muchas personas suelen llevarlo al Gimnasio para escuchar música, el 81% de los evaluados respondió que lo usan mayormente estando sentados.

Por tanto, la mayor parte del uso del móvil no favorece ni se relaciona con las dimensiones de la actividad física. Hoy día la el sobrepeso y la obesidad se están convirtiendo en un importante problema de salud. Por un lado, se promueven patrones inadecuados de alimentación y por el otro, se disminuye la actividad física. Todos estos datos muestran que hay que prestar atención a este problema, sobre todo regulando su uso en las etapas tempranas del desarrollo.

A modo de conclusión

Si bien la adicción al móvil aun no se encuentra incluida en los clasificadores de diagnóstico, si se observa que las personas pueden hacer un uso problemático del mismo. En este sentido, se han podido constatar los criterios para sostener dependencia, tolerancia y abstinencia. Desde un enfoque la género las chicas presentan mayor riesgo que los chicos de desarrollar un patrón de abuso y son los adolescentes entre 11 y 14 la población más vulnerable.

Tampoco el incremento del uso del teléfono móvil guarda una buena relación con la salud mental o un estilo de vida saludable, pues se relaciona con actividades mayormente sendentarias. Los rasgos de personalidad que sostienen su uso compulsivo, tienden a ser aquellos relacionados con una elevada impulsividad e inadecuada gestión de las emociones. Por último, vale la pena resaltar la creación de diversas iniciativas para que las personas puedan hacer un uso responsable de las nuevas tecnologías.

Feliz semana!

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

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