Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026
Uno de los enfoques más exitosos para el tratamiento de las adicciones se basa en el enfoque de la ayuda mutua. Para muchos que comienzan este camino ven en los veteranos, es decir, personas con mayor conocimiento del proceso y tiempo limpio, el ejemplo, la inspiración y la esperanza que necesitan.
Debido a ello pueden subvalorar su propio aporte al proceso. La mera presencia de un recién llegado o alguien que ha recaído ya es, en sí misma, una fuente de ayuda para los más veteranos. El poderoso efecto que tiene el simple acto de “estar ahí” para otro es subestimado por el que lo brinda.
No son pocos los investigadores que han analizado nuestros sesgos de negatividad en lo referente a nuestras conexiones sociales. El pasado año se publicó en Personality and Social Psychology Bulletin una serie de experimentos que lo demuestran.
Los estudios, muchos de ellos experimentos, tienden a comparar el valor que se asigna a una pequeña acción por parte del que la da y el que le asigna aquel que la recibe. Los resultados tienden a mostrar una gran diferencia entre las puntuaciones que ponen en evidencia que el valor que tiene una “pequeña” buena acción para el que la da, es significativamente menor que para aquel que la recibe.
Es decir, tendemos a pensar que nuestras pequeñas buenas acciones (precisamente por ser pequeñas), tienen un impacto menor del que realmente tienen. A veces una simple sonrisa, un abrazo, un pequeño elogio puede cambiar el día de otra persona.
