Terapia individual y apoyo grupal en el tratamiento de adicciones

Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026

En las etapas iniciales en que se detecta una adicción (usualmente por parte de los familiares), la persona que tiene el problema suele entrar en una espiral de negación. En algunos casos aceptan verse con un psiquiatra, psicólogo o terapeuta en sesiones individuales, pero poco más. La negación que acompaña las ideas de que no hay ningún problema o que pueden consumir controladamente es aún bastante fuerte.

Por supuesto, asistir a sesiones individuales es mejor que estar en casa sin hacer nada o consumiendo. Muchos estudios coinciden en que se necesitarían dos o tres cada semana para observar “algún efecto” y nunca sería tan elevado como el que se ha descrito para el tratamiento residencial o la asistencia a grupos de ayuda mutua.

Los resultados de este estudio también revelaron que, con relación a aquellos pacientes cuyo promedio de actividades semanales era cercano a cero, una actividad semanal incrementaba en 1.25 la posibilidad de mantenerse abstinente, dos actividades semanales subían este índice hasta 1.5 y con tres actividades semanales la probabilidad de mantener la abstinencia se duplicaba. ¡A este paso tendrían que irse a vivir con el terapeuta!

Una parte importante de la probabilidad de mantenerse abstinente mediante la asistencia a sesiones individuales podría ser explicada por cuánto se involucra la persona en los grupos de ayuda mutua y no por el efecto de la terapia en sí.

Por tanto, un buen objetivo de la terapia individual en este modelo sería (entre otros), motivar al paciente a involucrarse en estas actividades de ayuda mutua y analizar los obstáculos que la impiden. Es precisamente este uno de los objetivos fundamentales de nuestro equipo cuando inicia este proceso.

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