Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026
Por cibersexo se puede entender el desarrollo de actividades de carácter sexual a través de las redes y as tecnologías de la comunicación. El usuario de cibersexo tiene a su disposición páginas Web o Chats, donde encontrar una amplia gama de actividades con las que puede obtener gratificación en solitario, o mediante el contacto con otros usuarios.
Según un estudio publicado en el International Journal of Developmental and Educacional Psychology, la exposición de las personas a contenidos sexuales en Internet es cada vez mayor, ya sea de forma voluntaria o involuntaria. Por ejemplo, en 1995 el 85% de las imágenes online tenía relación con contenido pornográfico.
Otro dato esclarecedor, es el incremento de las páginas Web de este corte. Si bien en 1998 eran 100 mil, en 2006 superaban los 4 millones, cifra equivalente al 12% del total de páginas Web disponibles.
En este sentido, un análisis publicado en Addictive Behaviors sugiere que el aumento del consumo de cibersexo está asociado al modelo de la triple A: Accesibilidad (millones de sitios disponibles); Asequibilidad (muchos son gratis o tienen un costo muy bajo) y Anonimato (el usuario no es visto y se considera indetectable por otros). Cuando se habla de cibersexo se hace referencia al uso de Internet para obtener gratificación sexual.
Un estudio mas reciente, realizado en España con 400 jóvenes de 18 a 30 años (igual cantidad de chicos y chicas con diversa orientación sexual), fue publicado en 2018 en el International Journal of Developmental and Educacional Psychology.
Los resultados mostraron que la principal motivación es encontrar material con el que masturbarse (71%), seguida de relajarse del estrés y las obligaciones (44%). El 99% de los hombres admitió haber utilizado Internet con fines sexuales frente al 80% de las mujeres, los primeros emplean una media de 3 horas semanales y las segundas 1 hora.
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Ligar y buscar información sobre sexo
El 17 de mayo de este año, el diario ABC publicaba un artículo sobre el tema. titulado “El cibersexo se impone al <<sexting>> entre los jóvenes en españoles”. Al sexting, que es un caso especial de cibersexo, dedicaré un post íntegro debido a los riesgos supone en numerosas áreas.
De momento, sigamos enfocados en el cibersexo de forma general. Los datos aportados en el artículo sugieren que cerca del 50% de los chicos y el 30% de las chicas usan Internet para practicar cibersexo. La mayor parte lo hace de forma anónima.
Una de las principales motivaciones referidas por el 35% participantes en el estudio, la constituye el uso de Internet para ligar. La mayor parte lo hace a través de sus perfiles en las redes sociales y solamente el 15% reconoce haber descargado aplicaciones para ligar o tener sexo. En este punto la diferencia entre hombres (26%) y mujeres (5%) es gigantesca.
Un dato preocupante es el uso de la red para buscar información sobre el sexo, reportada por casi el 70% de los encuestados. La cifra varía entre la Generación Z, chicos de 18-24, reportada por el 75% y los Millenials, chicos de 24-35 años, reportada por el 64%.
Ciertamente puede ser un problema que la educación sexual de los jóvenes esté en manos de Internet, donde hay mucha información, pero poca discriminación entre fuentes fiables y no fiables. ¿Qué suelen buscar los chicos? Pues temas relacionados con enfermedades de transmisión sexual (40%), conocer nuevas posturas (40%) y dispositivos sexuales (35%). Finalmente también destaca el interés por conocer sobre las zonas para el incremento del placer (30%).
Como puede observarse, las búsquedas se centran en los aspectos hedónicos del sexo y muy poco sobre las calidad de las interacciones y la conexión con la pareja. Un elemento del estudio que ilustra que no se puede dejar en manos de Internet la educación sexual de los jóvenes, radica en el hecho que solo el 31% reconoce usar el condón y el 78% desconoce el estado de salud sexual de sus parejas.
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¿Cuándo es un problema?
El cibersexo se ha convertido en un problema para muchas personas, con graves consecuencias en diversos planos de su vida. En este sentido, se ha observado algunas motivaciones de riesgo como disfrutar de actividades sexuales que no se realizan con frecuencia, animarse antes estados de ánimo negativos o aprender cosas sobre el sexo.
También se ha observado que las dificultades para comunicarse de forma asertiva, pueden ser una importante variable que predice este comportamiento. Un estudio, publicado en el Acta Colombiana de Psicología, determinó que son precisamente aquellos individuos menos asertivos, los que tienden a engancharse en estas actividades un mayor número de días a la semana. El análisis de los motivos por los que se busca el cibersexo resulta medular, al igual que el contenido que se frecuenta y tipo de actividad que se realiza, a la hora de diagnosticar un problema.
¿Para quién puede ser un problema?
De hecho, según el ya citado análisis de Addictive Behaviors, el cibersexo puede ser considerado un problema para el 5% de los usuarios hombres y el 2% de las mujeres.
En el caso de los hombres suelen ser solteros y un tener un elevado nivel educacional. En su mayor parte buscan de forma compulsiva actividades en solitario, como sitios Web pornográficos para masturbarse.
En el caso de las mujeres suelen ser actividades más orientadas a compartir, como los Chats. Aunque también se ha observado un elevado consumo en individuos casados o en una relación estable, pero tiende a ser solamente esporádico y recreativo.
El uso problemático se encuentra más relacionado con la gestión de emociones, o compensar fantasías sexuales que son difíciles de satisfacer en la vida cotidiana. El mayor problema consiste en utilizarlo para regular pensamientos, emociones o sensaciones incómodas.
Desde un punto de vista psicológico, elementos como la inseguridad emocional, la evitación o apego excesivos, unidos a una historia de eventos traumáticos son buenos predictores del consumo problemático de cibersexo. También se ha relacionado los síntomas de adicción al sexo, con una historia de abusos sexuales.
De igual manera, se han reportado dificultades con el control de los impulsos en la mitad de aquellos consumidores con problemas. Los factores asociados a la impulsividad como rasgo y el riesgo que representan en el desarrollo de diversas conductas adictivas, pueden ser consultados en el post Impulsividad y adicciones de nuestro Blog.
¿Problemas en las relaciones íntimas?
La relación inversa entre el consumo de cibersexo y la habilidad para establecer relaciones íntimas con otras personas es un elemento que merece una mención aparte.
Al respecto, un estudio publicado en Frontiers in Psychology analizó la relación entre el consumo de cibersexo, el ansia por ver contenidos pornográficos y la habilidad para establecer relaciones íntimas entre 267 hombres y mujeres, usuarios de cibersexo. Los resultados mostraron que las variables mencionadas podían explicar más del 80% del consumo de cibersexo en la muestra estudiada.
Cibersexo, drogas y búsquedas de riesgo
También existe una elevada asociación entre el cibersexo y el consumo de sustancias. Recientemente fue publicado en Computers in Human Behavior, un estudio realizado en España con el objetivo de analizar el cibersexo en adolescentes de 16-18 años y su relación con el consumo de drogas. Los resultados mostraron que aquellos adolescentes que reportaron consumir alcohol y drogas, se mostraban más propensos a conductas riesgo de cibersexo.
Otro elemento que permite diagnosticar un problema es el contenido que se busca en Internet. Se consideran como búsquedas de riesgo las relacionadas con sexo en grupos, adolescentes y/o directamente las de contenido parafílico.
Otro problema es que muchas personas son victimas de la sexoextorsión. Hace apenas unos días los medios de comunicación se hacían eco de la desarticulación de una banda en Valencia, que se dedicaba a amenazar a sus víctimas con revelar sus búsquedas de contenido sexual o infidelidades a través de Internet.
¿Se puede ser adicto a la pornografía online?
En enero de 2019 un grupo de investigadores españoles publicaba una revisión de 184 estudios sobre el tema en el Journal of Clinical Medicine. Los resultados parecen confirmar que el consumo compulsivo de pornografía online, no es solo un subtipo de adicción al sexo, sino su manifestación más frecuente.
El problema radica en que los estímulos que provee la interacción con el contenido, actúa sobre el sistema de recompensa de forma similar a las drogas. Se trata de una estimulación artificial, que puede mantener al usuario enganchado en estas prácticas. Otro problema es que las prácticas que provocan la excitación sexual, no suelen ser comunes en las interacciones reales, como tampoco lo son los cuerpos de los protagonistas.
Todos estos elementos dificultan el establecimiento de una interacción funcional con el sexo. Un problema añadido es que muchos chicos inician su vida sexual con este tipo de contenidos.
Ello puede ocasionar que muchas personas con un consumo crónico, puedan manifestar dificultades para mantener una relación sexual con una pareja real. En algunos estudios el 60% de los hombres que tienen dificultades para tener una erección con su pareja real, no la tienen cuando consumen pornografía en solitario.
Otra consecuencia frecuente es una elevada insatisfacción psicosexual. Muchos consumidores crónicos de pornografía tienden a ser más críticos tanto con su propia imagen, como con la de su pareja. Debido a ello sienten mayor presión ante las demandas de su pareja y tienen menos sexo real.
Conclusión
Si bien no podemos considerar patológicas las conductas de la vida cotidiana, los datos aportados por diversas investigaciones y el deterioro observado en numerosas personas que solicitan ayuda para enfrentar estos problemas, hacen necesario el diseño de planes, enfocados en la prevención de conductas riesgo y la promoción de una relación más saludable con la forma en que las personas conciben y se relacionan con el sexo.
¡Feliz semana!
Boris C. Rodríguez-Martín PhD
