Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026
Esta frase hace referencia a la resiliencia, que es la capacidad del ser humano para sobreponerse a la adversidad. ¿De qué se está hecha la resiliencia?
El primer componente hace referencia a la persistencia, tenacidad y autoeficacia de una persona. Habla de personas con metas propias que no se rinden ni desalientan ante el fracaso, dan lo mejor de sí a pesar de los obstáculos y que confían en sí mismos. Para ello necesitan hacer una valoración objetiva de sus capacidades y fortalezas, basada en sus logros reales.
El segundo componente se refiere a la adaptabilidad al cambio y la capacidad para mantener la serenidad en momentos de gran presión. Ello incluye pensar con claridad, gestionar las propias emociones y saber dónde buscar ayuda.
El tercer elemento tiene que ver con nuestra asertividad y orientación positiva hacia la vida. La primera es la capacidad de expresar nuestro punto de vista y reclamar nuestros derechos, de una manera que no afecte los derechos de los demás, ni les juzgue. Una persona asertiva es capaz de poner a un lado su necesidad de agradar a otros a la hora de tomar decisiones difíciles o impopulares. Por su parte, la orientación positiva hacia la vida se refiere a nuestra capacidad de mantener un talante optimista y un gran sentido del humor.
El último factor nos ilustra que la resiliencia necesita de una fuerte conexión que va más allá de los recursos de una sola persona. Debido a ello se hace necesaria una visión espiritual de la vida basada en la conexión con un poder superior y la construcción de redes de apoyo con otras personas. Todos estamos conectados y en no pocas ocasiones de la conducta de cada uno depende el destino de todos.
