Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026
En el post de la semana pasada ofrecía una visión general del primer pensamiento. Comentaba que no era su aparición, sino su consecuente elaboración la que detonaba el ansia de consumo. Dejaba en claro que recrearse con los pensamientos sobre los efectos placenteros del consumo de la sustancia o comportamiento de elección, es un camino que puede cimentar el inicio de la recaída de un adicto en recuperación.
El sentido común dirá, “saca ese pensamiento de tu cabeza” o “intenta no pensar en ello”. Al aceptar ese reto se activa la supresión del pensamiento. El problema es que en este proceso, el antídoto puede convertirse en veneno, pues este mecanismo se sustenta en procesos irónicos de supresión y monitoreo-rebote, que para determinados pensamientos sobre sustancias puede ser altamente desgastante e ineficaz (Wegner, 1997).
A nivel neurofisiológico implica es consistente control cognitivo (fuerza de voluntad), con A-una activación sostenida de la corteza prefrontal dorsolateral izquierda para la supresión y B-transitoria de la corteza anterior del cíngulo para el monitoreo (Mitchell et al., 2007). Así mismo, en el momento que se registra un “estimulo conflictivo” en B, se activa nuevamente A como señal de rebote (Matsumoto & Tanaka, 2004) y comienza de nuevo el ciclo.
En fin, son los intentos activos de supresión los que llevan al individuo a pensar, decir o hacer, precisamente aquello que no se desea (Wegner, 2009). Incluso, puede hacer que los pensamientos suprimidos se cuelen en nuestros sueños (Wegner, Wenzlaff, & Kozak, 2004).
En la vida cotidiana, se ha observado que los individuos que suprimen sus pensamientos sobre comida, suelen comer más que otros que no lo hacen (Erskine, 2008), con tendencia a incrementarse en personas restrictivas con su alimentación (Erskine & Georgiou, 2010). En el campo de las adicciones se ha observado su efecto negativo en adictos al alcohol (Garland, Carter, Ropes, & Howard, 2012; Ingjaldsson, Laberg, & Thayer, 2003) o el tabaco (Erskine, Georgiou, & Kvavilashvili, 2010; Erskine et al., 2012) intentan suprimir pensamientos relacionados con el consumo.
En otro post reciente sobre la buena voluntad hablaba sobre la futilidad de materializar las intenciones sobre el control percibido (Ajzen, 1985), pues se torna en “ilusión de control” en el caso de las adicciones. No es la utilización de la fuerza de voluntad la que garantiza la correcta gestión del primer pensamiento. En el siguiente post abordaré como utilizar algunas estrategias “de acción” que facilitan la gestión exitosa del primer pensamiento y que no se basan en la supresión de los mismo ni el uso de la fuerza de voluntad.
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Referencias
Ajzen, I. (1985). From intentions to action: a theory of planned behavior. In J. Kuhl & J. Beckmann (Eds.), Action control: from cognition to behavior. New York: Springer-Verlag.
Erskine, J. A. K. (2008). Resistance can be futile: investigating behavioral rebound. Appetite, 50, 415-421. doi: 10.1016/j.appet.2007.09.006
Erskine, J. A. K., & Georgiou, G. J. (2010). Effects of thought suppression on eating behaviour in restrained and non-restrained eaters. Appetite, 54, 499-503. doi: 10.1016/j.appet.2010.02.001
Erskine, J. A. K., Georgiou, G. J., & Kvavilashvili, L. (2010). I suppress, therefore I smoke: effects of thought suppression on smoking behavior. Psychological Science, 21(9), 1225-1230. doi: 10.1177/0956797610378687
Erskine, J. A. K., Ussher, M., Cropley, M., Elgindi, A., Zaman, M., & Corlett, B. (2012). Effect of thought suppression on desire to smoke and tobacco withdrawal symptoms. Psychopharmacology, 219, 205–211. doi: 10.1007/s00213-011-2391-4
Garland, E. L., Carter, K., Ropes, K., & Howard, M. O. (2012). Thought suppression, impaired regulation of urges, and Addiction-Stroop predict affect-modulated cue-reactivity among alcohol dependent adults. Biological Psychology, 89(1), 87-93. doi: https://doi.org/10.1016/j.biopsycho.2011.09.010
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Ingjaldsson, J. T., Laberg, J. C., & Thayer, J. F. (2003). Reduced heart rate variability in chronic alcohol abuse: relationship with negative mood, chronic thought suppression, and compulsive drinking. Biological Psychiatry, 54(12), 1427-1436. doi: https://doi.org/10.1016/S0006-3223(02)01926-1
Matsumoto, K., & Tanaka, K. (2004). Conflict and Cognitive Control. Science, 303, 969-970.
Mitchell, J. P., Heatherton, T. F., Kelley, W. M., Wyland, C. L., Wegner, D. M., & Macrae, C. M. (2007). Separating Sustained From Transient Aspects of Cognitive Control During Thought Suppression. Psychological Science, 18(4), 292-297.
Wegner, D. M. (1997). When the antidote is the poison. Ironic Mental Control Processes. Psychological Science, 8(3), 148-150.
Wegner, D. M. (2009). How to think, say or do precisely the worst thing for any occasion. Science, 325(48), 48-50. doi: 10.1126/science.1167346
Wegner, D. M., Wenzlaff, R. M., & Kozak, M. (2004). Dream Rebound: The Return of Suppressed Thoughts in Dreams. Psychological Science, 15(4), 232-236.
Boris C. Rodríguez-Martín PhD
