Cómo salir de las drogas: reconocer el problema y pedir ayuda

Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026

Termina 2018 y comienza 2019, acaban las fiestas de fin de año y la realidad para muchos adictos en activo es que, probablemente, ni siquiera se acuerden de lo que ha ocurrido la noche anterior. Otros no tendrán la suerte de despertar.

Según el Informe Mundial de Drogas 2018, 450 mil adictos han muerto como resultado del uso de sustancias y alrededor de 150 mil directamente por sobredosis. Esta es una enfermedad que no respeta sexo, edad, ni clases sociales.

Tocar fondo: ¿cómo he llegado hasta aquí?

Tocar fondo es una vivencia de hartazgo y desesperación. En las adicciones cada persona tiene su fondo, pues se van cruzando líneas rojas donde mentir, manipular o robar, suelen ser el inicio de una larga lista.

Muchos adictos han pasado la noche en la calle o en algún poblado, haciendo cualquier cosa por una dosis. Otros consumieron solos en casa. También los hay que, en alguna fiesta, quedaron en evidencia a la vista de amigos o familiares. Algunos lo pasaron en urgencias o en una comisaría.

Al amanecer, puede que se vean atormentados nuevamente por la culpa del pasado: “¿Cómo he llegado hasta aquí?” Promesas incumplidas, trabajos o negocios perdidos, estudios abandonados, parejas rotas, hijos desatendidos, robos a familia o amigos, enfermedades, accidentes, saltarse la ley o las propias normas morales, son algunos de los pensamientos que invadirán su cabeza. El saldo del año no será positivo.

También aparece la incertidumbre del futuro, “qué voy a hacer ahora”, “así no puedo seguir”, “lo tengo que dejar”; pero es difícil encontrar respuesta en el breve espacio que va de la resaca al “mono”. Los síntomas de la abstinencia son fuertes y no dejan mucho espacio para la reflexión. Por ello, algunos buscarán una nueva dosis para escapar del dolor y la incertidumbre.

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Otros navegarán por Internet o llamarán a algún amigo o familiar para pedir ayuda o informarse sobre posibles tratamientos. Estos últimos están en el camino de enfrentar el problema con las herramientas adecuadas. Según el citado informe las cifras son alarmantes: alrededor de 31 millones de personas podrían necesitar tratamiento en todo el mundo.

El estigma de la enfermedad

El adicto debe vencer el estigma que esta enfermedad trae asociado, pues todavía muchas personas (incluido el que la padece) la consideran un vicio: una conducta que el individuo puede controlar, pero no quiere hacerlo. En este sentido, se requiere valor para buscar ayuda.

La adicción es una enfermedad crónica, lo que significa que no tiene cura. También es progresiva, lo que quiere decir que va a más si no se atiende. Las consecuencias de la adicción abarcan todas las áreas de la vida de una persona. Es como un agujero negro que se traga todo lo que hay a su alrededor: salud, familia, pareja, amigos, economía, trabajo, estudios. Se dice que hay tres finales para esta enfermedad: cárcel, hospital o muerte.

Un rayo de esperanza

El adicto no elige esta enfermedad, pero puede elegir cómo la encara. En este sentido, puede hacerlo de dos maneras: como un adicto en activo o como un adicto en recuperación. Elegir la segunda opción es elegir la esperanza y, sobre todo, trabajar para alcanzar y mantener un estilo de vida saludable.

Esta transición de adicto en activo a adicto en recuperación comienza con tres pasos básicos. El primer paso es reconocer que hay un problema. Para ello hay que vencer la negación y la ilusión de control. Frases como “todo el mundo consume”, “yo lo controlo”, “puedo parar cuando quiero”, “lo mío no es tan grave” o “la culpa de mi consumo la tiene…” son algunas frases que pueden servir de ejemplo.

Encarar la realidad del consumo es sumamente importante. Ni siquiera se trata solamente de cuánto se consume sino del precio que se paga por consumir. Responder con honestidad las siguientes preguntas puede ser un elemento de gran ayuda para tomar conciencia del problema: ¿dejo de asistir a actividades sociales por consumir? ¿paso gran parte de mi tiempo pensando cómo conseguir mi sustancia? ¿he abandonado actividades familiares importantes por consumir o conseguir sustancias? ¿cada vez necesito una cantidad mayor para conseguir el efecto deseado? ¿he tenido problemas con mi familia o pareja por causa de mi consumo? ¿mis resultados en el trabajo o en los estudios se han visto afectados a causa de mi consumo? ¿cada vez necesito más tiempo para recuperarme de los efectos de las sustancias? ¿necesito saber que tengo mi sustancia disponible para sentirme tranquilo?

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Si las respuestas a algunas de estas preguntas han sido afirmativas, es hora de realizar el segundo paso, que consiste en pedir ayuda. Estas preguntas son solo una guía, pero la evaluación y diagnóstico de la enfermedad debe ser realizada por los profesionales cualificados para ello. Es por ello que se recomienda pedir cita con los Servicios de Salud correspondientes.

Una vez que se tiene el diagnóstico, se requiere valor para dar el tercer paso, que consiste en aceptar la ayuda. Las diversas alterativas terapéuticas con las que esta enfermedad puede encararse serán objeto de análisis en los siguientes post.

Boris C. Rodríguez-Martín PhD

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