Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026
La alerta la tomamos de un artículo publicado en The New York Times en el mes de septiembre. El título dispara las alarmas desde el comienzo mismo: “A esta adolescente le recetaron 10 medicamentos psiquiátricos y no es la única”.
El artículo comienza narrando la historia de una adolescente de Long Island en Nueva York, que acudió a consulta en 2017 buscando ayuda porque le abrumaba la idea de ir a la escuela. La ansiedad que sentía ante la idea era tal que la tenía paralizada.
Todo comenzó cuando un psiquiatra le prescribió Prozac y al mostrar tolerancia a sus efectos, añadió la Venlafaxina. En 2021 se graduó bajo los efectos de cinco fármacos distintos. En una tabla que se adjunta en la propia publicación citada se pueden revisar los medicamentos que le fueron prescritos cada año durante ese período.
Los datos aportados por diversos estudios internacionales muestran que es cada vez mayor el número de adolescentes a los que se les están prescribiendo medicamentos cada vez más potentes. Lo peor es que los efectos de muchos no han sido probados para esta población, ya sea su uso individual o combinado.
El mejor resumen podríamos encontrarlo en la frase dicha por una investigadora y psicóloga clínica, también citada en el artículo: “esta es una generación de conejillos de Indias”. ¿Tenemos razones para prestar más atención al tema de la salud mental de nuestros adolescentes y exigir mejores controles sanitarios para los medicamentos que consumen? ¿Existen otras formas más adecuadas para ayudarles?
