Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026
Quizás a algunos le suene raro el título de este post y se pregunten qué tiene que ver el Rey Salomón con la recuperación de adicciones. Al parecer, tiene que ver bastante y os explicaré por qué. Pues bien, las historias de este rey han perdurado a través de los siglos. Salomón ha sido un referente de sabiduría y sano juicio a la hora de tomar decisiones para su pueblo.
Lo que pocos conocen es que a la par que Salomón tomaba decisiones muy acertadas en lo concerniente a los problemas de otros, las referentes a su vida personal dejaban bastante que desear. Algunas fueron realmente desastrosas, sobre todo a las referentes al matrimonio. Se conoce que se casó con más de 500 mujeres, así que ahí lo dejo.
En psicología a la capacidad que tenemos los humanos para opinar con acierto cuando se trata de problemas ajenos, pero perder totalmente la perspectiva cuando se trata de los propios se le conoce como la Paradoja de Salomón. Es como la Ley de la Gravedad, que siempre se va a cumplir en condiciones naturales.
La Paradoja de Salomón es el principio que sostiene la ayuda mutua para la recuperación de adicciones: un adicto no es capaz de ayudarse a sí mismo, pero es capaz de ayudar a otros. De nada vale tener más dinero, educación o ser más listo, no existe una forma de vencer los sesgos del propio razonamiento usando estas herramientas.
“Mi mente me miente”
Con esta frase, que se usa mucho entre personas que se encuentran en recuperación de adicciones, se ilustra perfectamente el negativo efecto de los sesgos de razonamiento al enfocar nuestros propios problemas. Por ejemplo, una inteligencia alta no implica un pensamiento racional, pues podemos autoconvencernos con argumentos muy “sólidos” de cosas que no tienen mucha lógica, sentido común o ser prácticas.
Al final, necesitamos sortear estos obstáculos para tomar buenas decisiones. Las investigaciones en el área de la toma de decisiones sugieren que la única forma de evitar estos sesgos que nos impiden razonar con sano juicio pasa por el desarrollo de una mentalidad abierta y mostrar una elevada humildad intelectual.
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Numerosos estudios avalan que son las personas más modestas aquellas que mejores decisiones suelen tomar. Ello ocurre porque son las más dispuestas a aceptar los límites de su propio conocimiento o el acierto de sus propios juicios.
En este sentido, la capacidad de reconocer que no tenemos por qué tener una respuesta para todo y de reconocer que los argumentos del otro pueden ser acertados, aunque no coincidan con los propios nos abren el camino. No podemos vencer la Ley de la Gravedad en condiciones naturales, pero aun así hemos podido volar y llegar al espacio.
La conversación que lo cambió todo
Cuando Bill y Bob se encontraron en 1935, es muy probable que no tuvieran idea del impacto y trascendencia que tendría ese intercambio. En muchos blogs de AA se cuenta que Bill, un hombre de negocios de Nueva York que había logrado mantenerse sin beber por primera vez en años, buscó a otro alcohólico para hablar sobre sus vivencias e intentar superar un mal momento que estaba pasando.
A partir de ese momento, Bill descubrió que era mucho más sencillo mantener su abstinencia cuando intentaba ayudar a otros a mantenerse sobrios. Al compartir sus vivencias con ellos, descubrió que sus deseos de beber perdían fuerza hasta desaparecer. En 1939 se publica el libro Alcohólicos Anónimos y el resto es historia.
Lo interesante es que en los principios que guían la recuperación se encuentra la humildad como una de las herramientas fundamentales para solucionar la Paradoja de Salomón a las que se enfrentan los adictos. Un adicto en recuperación habla a otro desde su experiencia, pero no da consejos.
Reconocer y gestionar las propias emociones
Existen muchas posturas sobre el rol de las emociones en la toma de decisiones. No son pocos los que desconfían, porque se infiere que no nos ayudan a ser racionales. Sin embargo, las emociones nos dan muchas pistas acerca del rumbo que van tomando nuestros pensamientos.
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El proceso de identificar las emociones que nos acompañan durante el día suele ser complejo y no siempre es agradable. No por gusto, usamos los polos de “bien” o “mal” para designar nuestro estado de ánimo. Es una clasificación, binaria y muy general que nos exime de reconocer qué estamos sintiendo realmente.
Si bien para responder a alguien en la calle resulta una formalidad bastante útil para responder a un “qué tal”, no lo es tanto si no nos permite identificar correctamente las emociones que acompañan nuestros juicios. Es este proceso el que nos permite ganar objetividad.
Los ejemplos suelen ser bastante ilustrativos. Imaginemos que debemos evaluar a una persona con la que estamos muy enfadados o a la que tenemos mucho cariño quizás nos diga que debemos tomar medidas adicionales para ser objetivos. Una de ellas quizás sea dejar que otro realice esta evaluación.
Lo cierto es que muchas investigaciones han demostrado que sin la capacidad para reconocer las emociones que acompañan nuestros pensamientos, nos quedaríamos paralizados y muchas veces no seríamos capaces de tomar siquiera una decisión. Esto es lo que les ocurre a muchas personas que padecen determinadas lesiones cerebrales inhiben la respuesta emocional.
Tomar decisiones acertadas
En 2019 se publicó una revisión sobre las intervenciones específicamente diseñadas para incidir sobre los procesos de toma de decisiones en el tratamiento de las adicciones. Se analizaron 12 estudios que cumplieron con los requisitos establecidos.
Los resultados revelaron que el diseño de entrenamientos que permitan gestionar las propias metas y contingencias mostraron beneficios en dos áreas clave. Por un lado, el entrenamiento en la gestión de objetivos parece tener efectos positivos sobre la toma de decisiones basadas en las recompensas. Por otro lado, el entrenamiento en manejo de contingencias parece restar fuerza a la toma de decisiones impulsiva, favoreciendo la paciencia.
En la Clínica Recal se realizan entrenamientos para la gestión de objetivos, emociones, y contingencias durante la etapa residencial del tratamiento. No obstante, una vez que el paciente ha concluido esta etapa se realiza un acompañamiento durante el proceso de reinserción en su vida cotidiana.
En este contexto, actividades como la reflexión al inicio del día, llevar un diario o planificar las actividades relevantes del día y la semana se convierten en herramientas de gran utilidad. Analizar el diseño de estas actividades con su terapeuta de referencia y otros compañeros de recuperación resulta fundamental para poder identificar los detonantes y reservas de recaída que, de otro modo pasarían desapercibidos.
También se pide que se escriba y compartan los sentimientos y pensamientos con los demás. Un adicto en recuperación no debe guardarse nada que pueda poner en peligro su abstinencia. En este contexto he escuchado que la probabilidad de recaer es proporcional a la cantidad de secretos que se guarden.
A modo de conclusión
En psicología a la capacidad que tenemos los humanos para opinar con acierto cuando se trata de problemas ajenos, pero perder totalmente la perspectiva cuando se trata de los propios se le conoce como la Paradoja de Salomón.
La Paradoja de Salomón es el principio que sostiene la ayuda mutua para la recuperación de adicciones: un adicto no es capaz de ayudarse a sí mismo, pero es capaz de ayudar a otros.
Las investigaciones en el área de la toma de decisiones sugieren que la única forma de evitar estos sesgos del pensamiento, que nos impiden razonar con sano juicio, pasa por el desarrollo de una mentalidad abierta y mostrar una elevada humildad intelectual.
En este sentido, la capacidad de reconocer que no tenemos por qué tener una respuesta para todo y de reconocer que los argumentos del otro pueden ser acertados, aunque no coincidan con los propios nos abren el camino.
¡Feliz semana!
Boris C. Rodríguez Martín PhD.
