Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026
La soledad y el aislamiento en las adicciones es un tema complejo. Puede ser causa y también consecuencia de la progresión de la enfermedad.
De los miles de historias de vida que han escuchado en nuestro centro durante dos décadas, podemos concluir que motivación para iniciar el consumo de drogas suele tener un carácter predominantemente hedónico (diversión) o existencial (evasión). Dentro de estas últimas la sensación de soledad e incomprensión pueden ser importantes detonantes.
El aislamiento social puede medirse de forma objetiva por la cantidad de contactos que una persona tiene con otras, dentro de las que destacan familiares o amigos. La soledad, por su parte, es una vivencia más subjetiva. Ello quiere decir que una persona está tan sola como sea capaz de vivir este estado. Por otro lado, el aislamiento responde a medidas objetivas de una ausencia significativa de contacto social.
Partiendo de los conceptos previamente ofrecidos, resulta posible determinar objetivamente cuando una persona que padece una enfermedad de la adicción se encuentra aislado y tener una medida subjetiva de cuan sola se siente. Esta progresión podría evolucionar, como tendencia general, de la soledad al aislamiento y/o exclusión social para los casos más extremos.
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