Cambiar la forma de afrontar los problemas en recuperación

Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026

Imaginemos que cinco personas se quedan atrapadas en un ascensor. Una de ellas entra en pánico, otro intenta tranquilizarla, un tercero se enfada, el cuarto hace como que no pasa nada y se pone a mirar el móvil, mientras que el quinto intenta buscar una solución. Si bien la situación es la misma para todos no todas las respuestas son iguales.

Hay cosas que podemos cambiar y otras cosas que no. Obviamente hay situaciones en la vida que aparecen sin que podamos hacer nada para evitarlas o sin que las hayamos elegido. No podemos hacer nada para evitar que ocurran porque no las hemos elegido ni tenemos poder sobre ellas, como la pandemia del COVID-19.

En estos momentos en que no podemos cambiar la situación en la que nos encontramos, porque no tenemos ningún poder sobre ella, debemos enfocarnos en aquello que si podemos cambiar: ¡Nuestra actitud! ¡Nuestra forma de reaccionar!

Lo que nos define no es la situación (10%) sino nuestra actitud (90%). Muchas personas consumen, pero no todas desarrollan una adicción. La adicción es una enfermedad que no se elige, lo que la persona puede elegir es si consume o no, si le compensa o no. Una vez que se ha desarrollado la adicción no hay vuelta atrás.

Como cualquier otra enfermedad crónica, lo que realmente importa es detener su progreso y su daño. En recuperación se aprende a convivir con esta enfermedad cortando su principal sustento: el consumo. También se aprende a encararla con una actitud diferente al entrar en contacto con sus tres pilares básicos: humildad, receptividad y buena voluntad.

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